La Asociación de Hockey se expresó luego del retiro de 9 clubes del distrito suarense

Escrito por Lic. Emiliano Arriaga Zugasti. Publicado en Hockey

El comunicado expresa que "el pasado viernes en reunión de Delegados, las Instituciones que integramos la Asociación de Hockey del Sudoeste, nos enteramos sobre la ratificación que los nueve Clubes con sede en el Partido de Coronel Suárez hicieron de la nota que recibimos 24 horas antes, firmada por sus Presidentes.

La nota indicaba que las noticias dadas por los medios (especialmente en el Diario Nuevo Día) eran ciertas, y que estos clubes (que representan la mitad de los integrantes de la AHS) se retiraban de la Asociación.

Para entender las consecuencias de su decisión (que adelantamos consideramos intempestiva, irresponsable y carente de solidaridad alguna), creemos necesario hacer un pequeño repaso.

La AHS se conformó en el año 2002 (hace ya 15 años), gracias a la iniciativa de siete instituciones que tuvieron la visión de ocupar un espacio vacío, donde nuestras niñas y jóvenes tuvieran un lugar de contención, y la posibilidad de jugar un deporte en equipo en forma organizada y seria. Ellos fueron el CEF Nº 28 de Carhué; Coronel Suárez Rugby y Hockey Club; Club Atlético Independiente (Puan); Escuela Municipal Creciendo (Casbas y Guamini); CEF Nº 70 (Cnel. Suárez); CEF Nº 83 (Pigüé); y el Centro Blanco y Negro.

El tenaz trabajo y desinteresada labor de estas instituciones –y de las personas que las integraron- hicieron que se jugaran en un principio partidos amistosos, y a partir del año 2004, torneos organizados en forma anual, los que continuaron hasta nuestros días, incorporando nuevas categorías.

No fue casual tampoco que desde allí se fueran sumando muchas instituciones, las que a partir de este esfuerzo y demostración de seriedad, apostaron al deporte, contrataron entrenadores, los capacitaron, volcaron esfuerzos económicos y personales, adquirieran bienes, sumándose a un proyecto que desde su génesis tuvo una política inclusiva, solidaria y regional con quienes quisieran desarrollarse en el hockey.

Tampoco fue fortuito que a partir del año 2010 la AHS lograra formar parte de la Confederación Argentina de Hockey, mediante su ingreso a la Federación Bonaerense, lo que nos permitió desde entonces participar de torneos de clubes y seleccionados, capacitarnos, y sobre todo, ser parte del mundo del hockey nacional.

Todo ello implicó un gran esfuerzo de sus dirigentes, el que siempre fue realizado pensando en darle a la juventud de la región igualdad de posibilidades no obstante las limitaciones que la falta de masa crítica y las distancias nos otorgaban.

Hasta la reunión del pasado viernes la AHS reunía a 18 instituciones de una amplia región, con una expectativa de crecimiento sin techo, y era orgullo de sus integrantes y (porqué no) modelo de otras Asociaciones regionales, no solo de hockey.

Le otorgaba a las niñas y niños de una amplia región (integrada por los Municipios de Adolfo Alsina, Coronel Suárez, Puan, Saavedra, Tornquist, y Coronel Pringles) la posibilidad de jugar y

competir seriamente, pero sobre todo de crecer y formarse en un ámbito sano, y con valores que todo deporte en equipo genera, especialmente el hockey, donde costumbres como los terceros tiempos y valores como el respeto son fundamentales.

Tan claro es que en Coronel Suárez (fundamentalmente por la cantidad de habitantes que la integran), la aparición de Instituciones interesadas en ser parte de la AHS fue superior al resto, como también lo es que sin el aporte y existencia de las restantes (que en general las antecedieron), su surgimiento hubiera sido imposible.

La sorpresa que ha causado la intempestiva ida de los Clubes suarenses es muy grande, pero aún mayor es la tristeza.

Los que quedamos siempre vimos en varios de estos clubes un rival a vencer, pero sobre todo un modelo a seguir, una inspiración para mejorar y también el orgullo de saber que sus logros fueron mérito de haber ellos contado con el ámbito apropiado para crecer.

Que quede claro: Suárez no tendría hockey (al menos en la calidad en que lo tiene), sino fuera por el aporte de los restantes. Todos trabajamos para todos, y hasta el viernes no había un “Suarez” y un “resto”, sino un “nosotros”.

La totalidad de los Clubes que integramos esta Asociación, celebramos y nos alegramos con sus éxitos, vibramos cuando nos representaron en los Campeonatos Nacionales de Clubes, nos enorgullecimos de contar con excelentes jugadoras en nuestros seleccionados, aplaudimos la calidad de los técnicos que dirigieron esos equipos, acompañamos en la construcción de la primera cancha de hockey sintética, porque eran también nuestros logros. Éramos una familia, peleando a la par con Asociaciones históricas como son Mar del Plata, Tandil y Bahía Blanca.

Incluso admitimos (juntos) y nos alegramos por el regreso en el año 2014 del CSRHC, institución que nos abandonó luego de haber sido fundadora para irse a Bahía Blanca, y pidió su reincorporación. Incorporación ésta para la que asumió la responsabilidad de formar parte y sumarse a una familia, y a la luz de los hechos no cumplió con su palabra.

Todos los que hemos participado de actividades deportivas aprendimos que el respeto al rival y las virtudes del trabajo en equipo son fundamentales para alcanzar el éxito, porque solos en una competencia, sana y leal, nunca se puede progresar.

El esfuerzo económico y personal que quienes quedamos realizamos año a año para solventar gastos siempre ha sido superior al de los Clubes de Suárez. Para entender esto basta ver la cantidad de kilómetros de más que debemos recorrer para jugar (viajes que sirven también para unir equipos), y el aporte que hacemos como cuota de sostenimiento para mantener seleccionados en los que por méritos propios (que reconocemos y también celebramos), los clubes de Coronel Suarez, nutren con mayoría de representantes.

Estamos convencidos que ninguna de las razones esgrimidas por éstos clubes para retirarse requerían huir de la AHS para ser solucionadas. Sólo implicaban de su parte un mayor esfuerzo, que nunca será superior al que tendrán que realizar para avanzar sin la

estructura que ésta Asociación les brindaba, o un poco de paciencia, para acompañar el crecimiento de los Clubes con realidades distintas. Más teniendo en cuenta que desde hace varios años la Presidencia, Tesorería y Secretaría son ocupadas por gente propia.

El deporte en equipo requiere de equipo. Y cuando sus mejores jugadores deciden abandonarlo en vez de mejorarlo aludiendo razones incomprensibles y sin demostrar haber agotado previamente la solución interna, solo nos deja lamentar el gravamen irreparable no sólo deportivo, sino también anímico y social que producen.

En la reunión se intentó resolver ésta cuestión en armonía y diálogo, cosa que fue imposible, por el silencio de muchos clubes y por la necedad de otros que limitaron sus explicaciones “a lo escrito”, que insistimos de manera alguna explica el abandono y mucho menos el daño que esa conducta produce en los abandonados.

Somos gente de deporte. Creemos en el diálogo. Apostamos al diálogo. Entendimos (erróneamente) que en esa reunión resolveríamos cualquier diferencia dentro de los valores que nos inculcó el deporte, pero nos equivocamos al no encontrar allí interlocutor alguno, escuchando sólo que la misma era producto de varias reuniones de las que no participamos y fueron efectuadas a nuestras espaldas.

Sin siquiera tener en cuenta la forma y momento en que lo hicieron (que le da mayor gravedad), el abandono de la AHS por parte de los Clubes del partido de Cnel. Suarez deja al resto de las instituciones en una situación de desamparo que seguramente sabremos sortear, tal como lo hicimos en el pasado, pero sabiendo que no será lo mismo, ya que éste equipo ha sido ninguneado por sus mejores jugadores, con quienes habíamos trabajado en confianza.

Transmitimos a nuestros Clubes, a sus jugadores, y a sus padres y familia la tranquilidad de que la Asociación de Hockey del Sudoeste seguirá funcionando como hasta ahora. Sólo será cuestión de reorganizarse y tomar nuevas fuerzas, pero nada más.

La irresponsabilidad de éste abandono requerirá de una mayor esfuerzo de nuestra parte, de capacidad para explicar a nuestra gente que éste es un ejemplo negativo, y en la esperanza de que alguna vez los que se fueron recapaciten sobre sus acciones para poder volver a ser la familia regional que en el año 2002 soñamos crear juntos y habíamos logrado.